Tres para las siete

‘Tigre’, de Chuyo (Oki) Kangaku

La del mat de yoga

bebe de las caras de gente que pasa

también de los nombres de buses

esperando un viaje que no empieza

Dios se apaga a veces

En el jardín donde se cayó Hilda

no se deja tocar ni poner la almohada bajo la cabeza porque la han secuestrado

¿por qué la tratan tan mal si es tan decente?

Su hija se aferra a mi brazo y me pide ayuda para darle

la pastilla, minúscula,

sin peso

ella arranca las flores desde la raíz y grita

y grita

El alma del padre Pío

Su Nombre divino

debe estar en otra parte

o no le toca a esta hora

Los golpes no dañan los ejes de las bicicletas

sino la fuerza de las piernas

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