En este mundo

Estas puertas abiertas. El aire entra y deposita una fina capa de polvo sobre cada objeto de la casa, ensucia las paredes con discreción, carcome su vida en silencio.

He visto una pulpería convertirse en mini super. He visto una ventanita donde vendían tacos convertirse en restaurante. He visto una cantina convertirse en apartamento. He visto niñas cargando a sus hijos en brazos, perros comiéndose sus propias patas heridas, cadáveres de aves sepultados como mascotas queridas. He visto un colibrí encerrado en mi cuarto, luchando desesperado contra paredes invisibles que no comprende, contra las que golpea su cabecita hasta sangrar. He visto las gotas de sangre de colibrí brillar en mis ventanas. He dormido con eso en mi ventana, he sido incapaz de limpiarlo.

He visto un agujero enorme y profundo abrirse en un patio, y el río que pasa bajo tierra. Me imaginé que el mundo abría sus venas con olores putrefactos y que se empezaría a desangrar en ese punto. Y yo tiré mangos en el agujero. Y oí cuando cayeron al agua, pero no lo vi, porque era de noche. He visto nubes devorar montañas enteras y conejos con las tripas desgarradas por un balazo. Y he comido conejo, y es suave, y tiene poca carne. Me he roto las rodillas en una cascada anónima, y la he escalado, solo para sentirme en compañía de serpientes y de sapos, y sentí el musgo en mis piernas desnudas, y las plantas crecer alrededor de mí.

He nadado en un lago antiquísimo. Lo atravesé. Y al llegar a la otra orilla, me acosté a sentir las hojas del verano en mi espalda que aún no empezaba a pesar. Abrí las puertas. Vi telarañas cubrir muebles como blancas sábanas. Vi paredes hechas con latas de gaseosas, y escuché voces de muertos. He visto eclipses y mareas altas, montañas de peces muertos en la arena y las olas que se llevaban las escamas podridas. He lavado mis manos con agua bendita y la he sentido muy fría y muy limpia. Me he lavado los ojos con ella. He jugado con cuerpos de ratas muertas, molestando su paz con ramitas, sin marearme por el olor.

He hablado con un hombre que es a la vez padre, abuelo y esposo. De la misma mujer. Lo vi escupir al piso, y pasarse el dorso de la mano por la boca. He escuchado disparos y he escuchado a animales agonizar. He visto una iglesia en la que solo cabían cuatro personas y el sacerdote. He hecho burbujas de jabón en un cementerio. He deseado morir golpeándome la cabeza en un orinal sucio. He masticado helechos, hormigas, papel, bolígrafos, mierda, llenado hormigueros de fósforos que luego encendí, uno por uno. He visto venas abiertas sangrando en un baño inundado de agua sucia, vómito y un olor a cerveza que irritaba las fosas nasales.

Estas puertas abiertas que dejan el aire en la casa que se come todo, hasta a mí mismo. Una vez, carretera a Liberia, tuve una revelación, y desde entonces he estado buscando imágenes. Me asomé por la ventana y vi sombras de árboles en la noche, la noche desbordada por las estrellas, he llorado viendo las estrellas en la playa, el universo infinito, que huele a muerte, que huele a sangre, a arena, a cobre, a sal, a moho, a miel, a hojas podridas, a mangos en descomposición, a hormigas quemadas, a sudor, a nada.

El día en que nací luché por respirar por primera vez, y desde entonces el aire me ha estado descomponiendo poco a poco. Y no hay en este mundo mayor felicidad que poder morir lentamente contemplándolo mientras éste mismo se desintegra y se desperdiga en el espacio. Hay que cerrar los párpados y morir. Pero oyendo el viento soplando entre los árboles. Y sintiendo el sol en la cara. En este mundo, no hay placer más grande que morirse poco a poco.

(Foto de autoría propia. El mundo es una mierda, ok, pero mi gato sí que es lindo)

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Un comentario en “En este mundo

  1. Lo mejor que he leído sinceramente, un relato bellísimo, bien estructurado, manteniendo el interés de principio a fin, sin distracción ni cansancio que es difícil muchas veces lograr. Dejas siempre con deseos de seguir leyéndote, vivencias, imaginación, sueños, finamente dichas. Espero que cuando saques tu libro avises, seré de las primeras en comprarlo. Me alegra saber que hay talento, eres uno de los pocos en este mundillo de los blogs. Un relato cómo este me dice que no todo es mierda en éste mundo maltrecho por nosotros. Ese gato además de hermoso y parecerse al mío…es sabio. Un abrazo.

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