Holiday

If we took a holiday, took some time to celebrate, just one day out of life, it would be, it would be so nice.

De pronto, la lluvia. La humedad me sofoca y me trae recuerdos. El portón enorme está oxidado, nunca ha sido arreglado, y me cuesta mucho empujarlo lo suficiente como para poder pasar, gordo como estoy. Han pasado muchos años: yo solía saltarme el alambre de púas, escurrirme por debajo. No me importaba que mamá me regañara por llegar con las rodillas embarrialadas (y una herida en el brazo, causada por el alambre). De pronto, el barro. Se ensucian mis mocasines y los ruedos de mi pantalón. Luego los lavaré, cuando vuelva al hotel. Un sol paliducho me quema la nuca con fuerza, ayudado por dos mosquitos que no soporto más. Si los atrapo, los mato.

La casa sigue igual aunque el camino se siente más corto. No he vuelto en muchos años, pero las paredes siguen del mismo color como si el techo de lata oxidada las hubiera protegido del tiempo y las tormentas tropicales que inundaban este diminuto valle cuando yo era joven. Desde la puerta se ven las montañas que alguna vez escalé en secreto. Recuerdo que cierto día fui con mi papá a pescar cerca de la naciente de un río. O tal vez fue algo que siempre quise hacer y lo imaginé. Pero recuerdo las tenazas de la langosta reventando el hilo de pescar y la desnuda espalda de nuestro guía, un hombre de la localidad. Huelo el sudor y la sangre que se entremezclan a media espalda y que corren lentamente por su cuerpo moreno. Pero bien puede ser que nada de esto pasó y que solo fueron cosas que quise hacer y nunca logré.

En el pasillo de enfrente, como siempre, tres perros hambrientos que no tienen fuerzas ni para ladrarme a mí, un absoluto extraño cuyos pies habían olvidado como se sentía el zacate mojado en este pueblo tan silencioso, cómo olía el río durante la lluvia, cómo caminar cuando la ropa está pegada al cuerpo por el sudor excesivo. En el otro lado, docenas de gallinas dormitan, esperando que cese la lluvia para salir de nuevo a arrancarle gusanos a la tierra. Cuando llueve en esta tierra, no es posible que el mundo siga girando, no es creíble que haya otros países, que haya algo más allá de la calle que da vuelta junto al teléfono público donde mataron a la chiquita y que usaba para llamar a mi amor sin que mamá me oyera, hace muchos años. No hay nada más.

De pronto, la puerta. La casa diminuta que ha esperado en silencio. Me traen muchos recuerdos estas paredes mal pintadas y estas incómodas sillas de plástico. Y la puerta del baño que había que cerrar con un ganchito de metal. Ahora tiene puesto el candado. El olor de los colchones guardados me da asco, pero se siente como casa. “Hay que revisar debajo de las camas por si hay alacranes”, decía mamá siempre, pero nunca vi uno solo. Y si lo hubiera visto, no habría dormido allí porque nada me da más asco que los alacranes. Pero yo dormía hasta mediodía entre las sábanas livianas, revolcándome en el colchón, dándole vuelta a las almohadas a cada rato para sentir el lado frío.

Una vez, acá acostado, conocí la máxima felicidad que puede conocer un hombre, un niño que era entonces. Abrir los ojos en la mañana y que…

You can turn this world around and bring back all of those happy days.

Solo oía el disco de Madonna completo cuando veníamos de vacaciones a esta casa abandonada en las montañas, cerca de Jacó, pero totalmente aparte del mundo.Ahroa cada vez que escucho “Holiday”, me siento joven, me siento nuevo, siento que tal vez pueda extender mi mano y tocar mi infancia como tocaba las gallinas cuando les tiraba arroz sobrante del almuerzo y estaba muy aburrido. Porque, Dios mío, sí me aburría acá. Pero daría todo, todo, todo lo que tengo, por volver a aburrirme de esa forma. Veía las estrellas. Me mecía en la hamaca solo, leyendo.

(Y él. Él, que dividió la historia de esta casa en dos, de modo que yo jamás podría dormir de nuevo en estos colchones sucios y llenos de telarañas y moho. Ya no recuerda.)

Luego sigue Lucky Star y el disco se hace interminable. Entonces es hora de cenar o algo así. Carne asada, afuera. Para ver las estrellas. Para matar mosquitos que se adhieren a las piernas. Para ser sincero como en ninguna otra parte.

De pronto, ¿cuántos años? O tal vez no ha pasado tanto tiempo, pero todo ha cambiado y un abismo se ha abierto (una vez más. Como antes del silencio eterno del padre. Como después del sueño más placentero que haya tenido en mi vida entera y el mejor despertar también) entre la casa de entonces y la de ahora. A esperar a que termine otro ciclo. Quizás con una muerte. Quizás con un sutil abandono. Las gallinas se instalarán definitivamente en el pasillo y los perros hambrientos no serán acariciados nunca más.

Y nunca Holiday va a volver a significar lo mismo.

Anuncios

2 comentarios en “Holiday

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s