Mis horas privadas

Hago un viaje en bus por San José cada mañana, camino de la universidad, y de vuelta, en la noche. Llueve, ahora llueve todo el tiempo. A través de las gotas que se acumulan en el cristal, ante mis ojos, puedo discernir formas, apreciar recuerdos de colores, de olores, de sonidos, de sabores, de emociones, de vidas ajenas. Veo un mundo de luces brillantes, de neón; de olor a McDonald’s; música… Europea, de 1985, en la radio; dos chinos, ¿habrán dejado Hong Kong o China?, complicado asunto de nombres; un mundo ajeno, que es ahora mi mundo, imparable, indefinido, hermoso. Sí, la belleza sigue viva en este collage de época.

Son mis horas privadas: mis viajes por la ciudad, a pie, en bus, en carro. He decidido relatarlas al mundo, en este blog. He hablado de obras de otros, de otras visiones de la vida, en otra parte, y hablo también de lo que opino de lo actual. Filosofía pop.Esta vez, voy a intentar ser el poeta, el cuentista, el experimentador, quizás con poco éxito. Pero quiero ser yo y gastar la memoria de mis horas privadas con incesante tecleado, y aquí tomaré mi espacio. Bienvenidos al relato de mis horas privadas, una memoria de lo que se pierde en las esquinas de la ciudad, iluminadas por rótulos de gimnasios y puestos de comida cerrados, a la vuelta de la universidad. Gracias por detenerse en mi nuevo blog.

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